EL MITO DE LA CABALLERÍA POLACA

 

Jesús Martínez de Merlo

Cnel. de Caballería del Ejército Español

 


 

Estamos en los días en que dio comienzo la II Guerra Mundial y no puedo dejar de comentar uno de los mitos más famosos de la Campaña de Polonia. Toda guerra, batalla, combate o acción tiene sus mitos. Los mitos son importantes porque son una imagen clara de algo que no siendo totalmente cierto, cala profundamente en los sentimientos de una población que no tiene por qué entender más allá de ellos. El mito viaja siempre en dos sentidos, bien para ensalzar o bien para todo lo contrario y tenemos clarísimos ejemplos en la historia. El problema surge cuando algunos defienden la veracidad del mito por encima de todas las cosas y el problema es mayor cuando ya son analistas históricos o aficionados a la historia los que tratan de hacerlo.

El mito en cuestión consiste en que la Caballería polaca, desconociendo lo que eran los carros de combate y los vehículos blindados, cargaron contra ellos con lanza creyendo que eran figuras de cartón. Esto es totalmente falso. Los jinetes polacos podían ser osados y temerarios, pero no eran ignorantes. Entre otras cosas porque su Caballería estaba en fase de reorganización y cada uno de sus Regimientos disponía de algunos vehículos blindados tipo TK-3. Además en su ejército existían carros de combate y armas contracarro.

 

 

 El mito de la caballerìa Polaca en 1939




Caballería Polaca.

 

Las Caballerías de todo el mundo ya sabían desde 1918 que pocas cargas podían realizar ya. Se tenían que dar unas circunstancias muy específicas para poder hacerlo y pocas se produjeron en la I Guerra Mundial y pocas se dieron en nuestra guerra. Las Caballerías comenzaban a aprender a moverse a caballo y combatir a pié. Seguían siendo unidades muy rápidas cuando las grandes masas de los ejércitos se movían a pié, pero esto iba cambiando poco a poco. Los frentes se volvieron muy estáticos y difíciles de romper para emplear la Caballería a caballo. Luego llegó su transformación que en unos países se realizó antes y en otros después. Aún así todavía hubo masas de jinetes en los bosques y estepas rusas que causaban pavor cuando caían sobre unidades dispersas o en repliegue.

 

 

En la fotografía se aprecia a un Lancero

Con su fusil UR antitanque

 

Ya los Reglamentos polacos habían descartado la carga de la Caballerìa como su forma de acción esencial. Su armamento era el fusil ametrallador (uno por escuadra) y disponían también de escuadras armadas con un fusil contracarro. Los Regimientos disponían de su Escuadrón de cañones contracarro y recibían el apoyo de la artillería de la brigada. Como se ha dicho antes, comenzaba también su mecanización y cada Regimiento disponía de varios vehículos blindados. Es decir, era una Caballería anticuada todavía (como la nuestra de 1939), pero en absoluto ignorante de lo que eran los nuevos medios mecanizados.

 

El mito procede del primer día de la guerra. Aquel día el XIX Cuerpo Panzer de Guderian atacaba con la 3ª División Panzer y las Motorizadas 20ª y 29ª, estas últimas sin mayor blindaje que el de las autoametralladoras de su Grupo de Reconocimiento. La Brigada de Caballería Pomenaria se encontraba en el sector del ataque y al atardecer observaron a un Batallón del 71º Regimiento de la 20ª Motorizada  en descanso. Fue entonces cuando el Coronel Mastalerz   del 18º Regimiento de Ulanos decidió la carga de dos  Escuadrones.

 

 

Los jinetes polacos dispersaron al Batallón produciendo bajas importantes (los alemanes no dieron número). Al fragor del combate acudieron varios vehículos blindados del Batallón de Reconocimiento alemán. Los jinetes polacos se replegaron bajo el fuego de cañones y ametralladoras dejando una treintena de muertos entre los que se encontraba el Coronel y el Capitàn Sweizieak.

 

 

Al día siguiente varios periodistas acudieron al lugar en el que ya había carros alemanes y uno de ellos, italiano, al ver caballos y jinetes muertos hicieron una loa al valor de la Caballería polaca cargando lanza en ristre contra los carros alemanes. De aquí el mito siguió agrandándose pues a todos les convenía. Incluso los soviéticos (que al fin y al cabo invadieron Polonia) lo utilizaron para manifestar como el gobierno no había preparado al país para la guerra. Para rematar la faena el propio Guderian en sus Memorias (Recuerdos de un Soldado) se le ocurre escribir que "La Caballerìa polaca, desconociendo del material del que estaban hechos mis carros, cargaron el arma blanca" . Teniendo en cuenta que este libro se escribió después de la guerra, no sabemos lo que quería demostrar con una apreciación tan poco fundamentada.

 

 

 

Otra acción tuvo lugar un poco más al sur donde la 4º División Panzer tenía como objetivo la población de Mokra defendida por la Brigada Volhinian y la 7ª División de Infantería. La 4ª Panzer sufrió mucho ese primer día, ya que los jinetes polacos sorprendieron a unidades Motociclistas de exploración recién cruzada la frontera. En las diversas acciones de aquel primer día de guerra, el 21 Batallón de blindados y un Escuadrón a caballo realizaron un contraataque que se introdujo sin querer en medio de una columna de carros a la que sobrepasaron para ocupar su objetivo, causando inquietud y confusión en las filas alemanas. Esta acción se ha querido ver también como una carga, pero no fue una acción planeada como tal. En los combates por Mokra la 4ª División Panzer perdió unos 50 carros, muchos de ellos baja total, por el efecto de los cañones contracarro y la artillería, dejando en manos polacas un centenar de prisioneros.
Pero la Caballería polaca cargó en más ocasiones contra elementos de la Infantería alemana y en la mayoría de los casos consiguieron salir airosos, pero nunca cargaron deliberadamente contra los carros alemanes, lo cual no quiere decir que en los días sucesivos de repliegues y evasiones de los cercos, no tuvieran que atravesar líneas de blindados para conseguirlo.

 

Y aprovechando que hoy tratamos este tema no puedo dejar de comentar que de los mitos que afectan a nuestro Ejército, hay uno que me duele profundamente y es el Desastre de la Comandancia General de Melilla del año 1921. El mito se resume en que 20.000 soldados españoles perfectamente pertrechados salieron corriendo ante 2.000 cabileños armados de “escopetas”. Y digo que me duele porque veo que es aceptado, no solo por los que destacan en aceptar mitos a mala fe, sino también en cierta forma por muchos de nosotros que no hemos tenido más remedio que asumirlo a falta de una difusión institucional de lo que ocurrió en el conjunto. Aquello fue mucho más complejo y se produjo por una serie de hechos encadenados que al final concluyeron en uno de los mayores desastres de nuestra Historia Militar. Ha habido muchas voces también contra este mito y sus trabajos perfectamente documentados no calan. Una lástima…. Pero así es. Ando trabajando en algo de esto por si me sale un articulito más de fondo sobre el tema.

 



Jesús Martínez de Merlo.
Coronel de Caballería.

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